HISTORIA DE PELABRAVO

1. PREHISTORIA Y EDAD ANTIGUA

 

Los primeros indicios de ocupación humana que encontramos en la zona corresponden a la etapa cultural del Paleolítico Inferior. Aunque es cierto que el hallazgo aislado de útiles de esta etapa prehistórica es algo común en esta zona del Tormes, Pelabravo se conoce también alguna concentración de útiles que permite hablar de yacimiento arqueológico. En efecto, en las cercanías de Nuevo Naharros, se localizó ¿y más tarde se excavó- una concentración de útiles paleolíticos. Un segundo yacimiento de similares características es el de La Ciellina, situado en las proximidades de Naharros del Río.

No mucho más se ha encontrado en el término municipal relativo a las etapas prehistóricas, aunque en las cercanías de su actual término municipal aún se conservan algunos ejemplos de asentamientos y sepulcros prehistóricos.

La época romana en el entorno de Pelabravo

Sin ninguna duda la época mejor representada arqueológicamente en el entorno de Pelabravo es la romana.

La calidad de las tierras debió ser determinante para la explotación, de forma latifundista, que se produjo en esta zona en los primeros siglos de la era cristiana. Grandes fincas pertenecientes a las clases altas de Salmantica ocuparon las orillas del río Tormes, al este y noreste de la ciudad. También conocemos varios de estos asentamientos al sureste de la capital provincial, como el de Miranda de Azán, Pelagarcía en Calvarrasa de Arriba y el de Castañeda de Tormes en el término de Villagonzalo de Tormes.

Hay en el término municipal dos zonas en las que se han recogido materiales de época tardorromana. La primera se sitúa al oeste del núcleo urbano actual, a ambas orillas del arroyo de Gargabete, en las inmediaciones donde se sitúa el despoblado medieval de Gargabete de Abajo. El segundo se sitúa al norte, en los límites con Calvarrasa de Abajo.

Independientemente de que haya podido existir allí un poblado, los materiales recogidos parecen relacionarse más con una necrópolis, como atestiguan los sarcófagos en piedra localizados en las proximidades. Además, muchos de los objetos y las formas cerámicas recogidos por los arqueólogos son característicos de los ajuares funerarios de los siglos V y VI.

 

2. EDAD MEDIA

 

Tras el intento repoblador de Ramiro II, en el siglo X, truncado por las destructivas campañas de Almanzor, Alfonso VI emprendió la definitiva repoblación de Salamanca y de las aldeas de su alfoz. Sería, por tanto, a finales del siglo XI o a comienzos del siglo XII cuando surgirían los actuales poblamientos de Pelabravo y Naharros del Río.

Pelabravo, cuyo topónimo seguramente remite al reinado de Alfonso VI, alude con el nombre de Pelayo Bravo al señor feudal encargado de su repoblación. No aparece, sin embargo, documentada su existencia hasta el año 1213, cuando por primera vez se recoge en un documento histórico el nombre de la aún incipiente aldea de Pelai Bravo.

Con respecto a Naharros, el topónimo apunta probablemente a un redoblamiento anterior, pudiendo situarse el origen de la aldea en tiempos de Ramiro II, coincidiendo además con la creación del enclave defensivo de la Torre Mocha. No obstante, no hallamos testimonio documental de su existencia hasta el año 1243, cuando se hizo donación de diversas propiedades en su término al cabildo de Salamanca.

Finalmente, ya en la Baja Edad Media, surgirían los núcleos de Gargabete de Abajo y Gargabete de Arriba, que no llegarían en cambio a constituir lugares o aldeas con su parroquia y su concejo, sino que permanecieron como lugares adehesados o términos redondos.

De forma paralela, se impulsó también durante la Edad Media la construcción de numerosos emplazamientos defensivos que favoreciesen el asentamiento de nueva población en las pequeñas aldeas. Los musulmanes se habían retirado de la cuenca del Tormes hacia mediados del siglo VIII, pero el dominio cristiano era aún muy inseguro al sur del Duero. Estas circunstancias favorecieron la construcción de numerosas fortalezas y torreones a lo largo de los siglos VIII-X en torno al río Tormes, en puntos de valor estratégico, junto a caminos importantes, a corta distancia unas de otras. Una de aquellas edificaciones sería la desaparecida Torre Mocha de Naharros, que se situaba en término de dicho pueblo, muy cerca del Tormes.

 

3. EDAD MODERNA

 

Debido a su cercanía a la ciudad de Salamanca, y a diferencia de otros pueblos, nuestro pueblo se mantuvo durante la Edad Moderna dentro del realengo. Esta situación era un motivo de orgullo para sus habitantes, que sentían una mayor libertad frente a las villas señoriales. Entre otras cosas, porque la Corona delegaba en un concejo formado por los propios habitantes del pueblo, que se encargaban del gobierno local.

Por el contrario, Naharros del Río, que fue un pueblo con parroquia y concejo propios hasta el siglo XVI, sería adquirida por la familia Solís ―posteriormente duques de Montellano―, y aunque éstos no llegaron a ostentar la jurisdicción sobre dicha aldea, terminarían absorbiéndola y despoblándola. Algo similar ocurrió en los casos de Gargabete de Abajo, cuyo término en casi su totalidad pasó a ser propiedad del cabildo de la catedral de Salamanca en el siglo XV, y Gargabete de Arriba, que pasaría a manos de los condes de Grajal.

Mientras que el escaso caserío de Naharros y de ambos Gargabetes terminaría desapareciendo casi por completo, junto con sus habitantes, el entramado urbano de Pelabravo fue desarrollándose a lo largo de la Edad Moderna. Al sur de la iglesia parroquial se fueron organizando las calles, coincidiendo con el inicio de los caminos vecinales, y estructurándose el pueblo en dos barrios: la documentación nos habla de un barrio de arriba y de un barrio de abajo, tal vez en referencia a las diferencias de altitud dentro del propio casco urbano. A mediados del siglo XVIII el casco estaba formado por un total de 34 casas, además de diversas paneras y pajares.

En Pelabravo, de entre todas sus construcciones, destacó siempre la iglesia parroquial, cuya preeminencia se veía resaltada por su emplazamiento más elevado con respecto a otras zonas del pueblo. Bajo la advocación de San Juan Bautista, la parroquia remonta sus orígenes a la Edad Media, aunque actualmente conserva el aspecto que le dieron las profundas reformas de finales del siglo XVIII, cuando se procedió a rehacer el edificio casi por completo: En 1785 se había demolido buena parte de la iglesia, prolongándose su reconstrucción hasta 1793, cuando se puso la campana mayor. Como consecuencia de estas intervenciones, quedó en pie tan sólo la capilla mayor, el crucero y parte del primer tramo de la nave, así como el campanario, que quedó separado del resto del edificio. Esta circunstancia le da a la iglesia su peculiar aspecto, del cual se hace eco la popular copla: En Pelabravo la torre / ha reñido con la iglesia.

Hacia el sur del término municipal hubo una ermita de Nuestra Señora de Gargabete, ubicada cerca del antiguo camino que unía Salamanca con Alba de Tormes; y aunque parece difícil precisar su origen, seguramente pudiera remontarse a la Edad Media. Seguía en pie a mediados del siglo XVIII, pero desapareció en las últimas décadas de ese siglo.

Existió también, al menos desde el siglo XVIII, una ermita de Santa Lucía, la cual desaparecería seguramente a raíz de la Guerra de la Independencia.

Como dijimos, Naharros tuvo también su iglesia parroquial, puesta bajo la advocación de Nuestra Señora de las Eras. No obstante, hacia la primera mitad del siglo XVI esta parroquia pasó a ser anejo de la de Pelabravo. El edificio medieval, sustituido por uno nuevo hacia finales del siglo XVI o comienzos del XVII, y muy reformado a lo largo del XVIII, sucumbió durante la Guerra de la Independencia.

 


4. SIGLOS XIX y XX

 

El siglo XIX comenzó marcado por la Guerra de la Independencia, que supondría una terrible conmoción en la vida de Pelabravo y su entorno. Ya en 1809 se habían empezado a sufrir los primeros estragos de la guerra, produciéndose robos e incautaciones. No obstante, sería en 1812, a raíz de la batalla de los Arapiles, cuando el pueblo sufrió más de cerca las consecuencias de la contienda. El general francés Marmont se había desplazado hasta Calvarrasa, guareciéndose en la espesura del monte que se extiende entre Gargabete y Pelagarcía, y había tomado la estratégica altura de Nuestra Señora de la Peña. La vanguardia inglesa, situada en Calvarrasa de Abajo y en Pelabravo, se replegó a su línea de batalla cuando se aproximó el enemigo, dejando en Pelabravo tan sólo una brigada de dragones. De este modo quedó todo dispuesto para la batalla, que se produjo el 22 de julio de 1812, con un resultado desolador en cuanto a pérdidas humanas. Como consecuencia de ello, en Pelabravo se documentaron a lo largo de los años 1812 y 1813 varios saqueos y robos por parte de las tropas.

Por otro lado, se iniciarían en este periodo importantes reformas encaminadas a revitalizar una economía maltrecha y anquilosada. Para ello, uno de los principales recursos sería el de la desamortización de bienes públicos y eclesiásticos. Pelabravo ya sufrió las consecuencias de la desamortización durante el periodo 1798-1808, y después de la guerra el concejo se vio al borde de la bancarrota como consecuencia de la venta de propios y comunes. No obstante, el mayor golpe desamortizador que afectó a nuestro pueblo tuvo lugar a partir de 1855 con la llamada desamortización de Madoz, registrándose en Pelabravo uno de los índices más altos de la provincia: Se calcula que fue vendida alrededor del 5 % de la superficie municipal. No obstante, apenas beneficiaría a Pelabravo el crecimiento económico y demográfico de otras áreas, pues seguiría siendo un pueblo mal comunicado y que aún dependía casi exclusivamente de la agricultura.

Finalmente, en estos años se lleva a cabo la reforma del modelo administrativo y jurisdiccional, aboliéndose los señoríos y quedando España organizada en las cincuenta provincias actuales. Ocurrió esto en 1833, cuando nuestro pueblo pasa a integrar la nueva provincia de Salamanca, que sería dividida a su vez en partidos judiciales y en municipios. Pelabravo y sus anejos, dada su cercanía a la capital, quedarían inscritos dentro del partido judicial de Salamanca. El término municipal quedaría constituido por el propio lugar de Pelabravo, junto con la alquería de Gargabete de Arriba y los despoblados de Gargabete de Abajo y Naharros del Río.

A principios del siglo XX Pelabravo mantiene una economía más próxima a la del llamado antiguo régimen que a la modernidad. Se cultivaba cereal de secano, leguminosas y también viñedos. Dependientes de una producción agrícola de secano y un campo escasamente mecanizado, muchos vecinos se ven obligados a emigrar a sudamérica.

Otro tanto ocurriría al finalizar la Guerra Civil, que tuvo sus repercusiones en nuestro pueblo. En efecto, Al terminar la contienda llegan los años del hambre y Pelabravo experimentará una regresión demográfica, consecuencia directa de una fuerte y paulatina emigración derivada de la incapacidad generalizada para dictar medidas que permitan la modernización del campo: mejoras en los recursos tradicionales, implantación de industria, cambios en las relaciones socio-económicas.

Pelabravo en la actualidad

En 1975 muere Francisco Franco, el caudillo. Tras su muerte, el país entra en una etapa denominada ahora como Transición en la que se intenta crear y consolidar un sistema democrático, semejante al de otros países europeos.

Tres factores son determinantes en la economía actual de Pelabravo: la cercanía a la capital, la proximidad de la nacional a Madrid y el regadío.

En la actualidad, Pelabravo es un pueblo con buenos lugares de ocio. Algunas iniciativas particulares ¿entre las que destaca un Centro Rural- han permitido atraer el turismo hacia el pueblo.

 

Miguel Carabias Orgaz
Miguel García Figuerola

Licenciado en Filología Hispánica
Doctor en Geografía e Historia